Lo que dice la Biblia sobre el pecado

Lo que dice la Biblia sobre el pecado

julio 23, 2018 Desactivado Por redactor

Puesto que se afirma que el pecado separa de Dios, conocer a profundidad sobre este concepto asociado de forma inmediata con el mal, es una tarea que deben llevar a cabo los creyentes para disponer de ese norte que les indique la ruta adecuada. Así pues, si se toma en consideración lo que revela la palabra del creador, descubrir lo que dice la Biblia sobre el pecado, es entonces un paso de gran relevancia para determinar cuáles son las acciones o pensamientos incorrectos o si se quiere, pecaminosos que deben evitarse a toda costa.

Tal y como lo muestran los mandamientos de la bibliaexisten ciertos parámetros que a manera de valores morales deben ser aplicados para una convivencia que, desde el amor, facilite el entendimiento de lo que va en contra de las leyes divinas.

La Biblia y el pecado

En primera instancia, llama la atención que en varios versículos de las Sagradas Escrituras se defina al pecado de maneras distintas, es así como mientras en el libro de los Romanos se indica que todo lo que no proviene de la fe, es pecado, en Santiago se afirma lo siguiente: “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”.

Ahora bien, Génesis ilustra bastante bien la llegada del pecado al mundo apoyándose en aquel popular relato en el que Eva es engañada por la serpiente, un acontecimiento que cambió para siempre la naturaleza del hombre y que le mereció ser llamado de ese momento en adelante, pecador.

Puesto que es imposible no pecar, se han instituido algunos pecados como peores que otros teniéndose en cuenta la gravedad, la intención y la frecuencia, todo esto nos lleva a preguntarnos de manera concreta sobre algunos ejemplos de pecado.

La gravedad de los pecados

Se consideran el espiritismo, el asesinato, la inmoralidad sexual, la idolatría y el robo como pecados graves, mientras que acciones involuntarias tal y como ofender con la palabra por no pensar con claridad se toma como parte de los pecados menos graves que aunque no deben ser ignorados, pueden ser redimidos de manera más simple.

Conocer los mandamientos hace parte de lo que se encuentra al alcance de las manos para distinguir entre lo que está bien y lo que simplemente no tendría razón de ocurrir. Teniendo en cuenta que la humanidad tiene unas normas, no cumplirlas es de entrada una forma de ofender a Dios e ignorar sus disposiciones.